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jueves, 12 de marzo de 2015

La psicología es un arte y no una ciencia (y por qué es importante la diferencia)

EL PSICOANÁLISIS Y LA PSICOLOGÍA TIENEN EN SU ORIGEN UNA INSPIRACIÓN Y UNA PENETRACIÓN ARTÍSTICA Y ESTO ES LO QUE LAS HACE TAN VALIOSAS, NO LA MIMESIS CIENTÍFICA.


POR: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO - 05/03/2015 A LAS 11:03:55

Revisando publicaciones científicas y el propio zeitgeist de nuestra cultura uno podría pensar que la psicología ha logrado establecerse como una ciencia, una ciencia suave y un tanto controversial si se quiere, pero coexistiendo en la misma arena que algunas de las ciencias más exactas. Esto es probablemente el resultado del arduo trabajo de los psicólogos que han sentido una enorme presión para legitimar su conocimiento y agenciarse el prestigio y la aceptación que supone producir conocimiento científico en nuestra sociedad. Esta presión fue sentida por Freud, cuyo trabajo en un principio fue recibido con hostilidad por los médicos de su época (sus colegas), lo cual lo llevó, en defensa propia, a buscar proyectar el rigor y la repetibilidad que se asocia con la ciencia al psicoanálisis. En el caso de Jung algo similar ocurrió, especialmente porque el médico suizo al interesarse por temas que el mismo Freud consideró demasiado pantanosos y que la ciencia hoy sigue considerando como pseudocientíficos –la sincronicidad, la alquimia, la astrología, etc.– creyó imperativo proceder de la manera más rigurosa posible, clasificando y ordenando la profundidad de suyo insondable de la psique bajo ciertos modelos que aspiran a ser un prototipo de la ciencia del ser o de la ciencia del alma.
A este proceder meticuloso de las dos grandes figuras del psicoanálisis –especialmente de Freud que asoma una teoría suficientemente plausible de la naturaleza humana– le debemos que la psicología sea tomada con tanta seriedad y sea parte del canon del conocimiento humano, sin que esto signifique que exista un consenso. A su vez la psicología se ha diferenciado del psicoanálisis intentando hacer ciencia social, midiendo comportamientos y creando predicciones, desarrollando ramas como la psicobiología y la psicología evolutiva entre otras. Las cuales producen conocimientos sumamente interesantes pero están más cerca de la neurociencia y la sociología y van en contra del significado original, la tradición y la esencia de la psicología (que significa primero el estudio del alma). Lo que hizo revolucionario, por así decirlo, y lo más notable y revelador del psicoanálisis no viene de su acercamiento científico a la mente, sino de su imaginación y su intuición, de su acercamiento mitopoético a la psique. Su profundidad está enraizada en el arte, es una forma de percibir la profundidad de las cosas; más allá de la fisiología, los mitos y deseos que animan nuestros comportamientos. Y en este aspecto de la percepción, Freud y Jung más que acercarse al espíritu científico de su época se remontaron a un principio imaginativo, que podemos encontrar entre los poetas románticos o los filósofos presocráticos que, como si fueran chamanes, lo mismo hacían filosofía y ciencia que arte y religión. El psicoanálisis, que los psicólogos modernos desprecian por alejarse de la ciencia, es en realidad, por acercarse al arte, la disciplina que más se acerca a la psicología en su naturaleza más profunda.
Lo anterior se vuelve más claro al leer la entrevista de Freud que publicó Giovanni Papini en 1934, citada por James Hillman en su libro Healing Fiction:
Todos piensan que me mantengo por el carácter científico de mi trabajo y que mi principal alcance yace en la curación de enfermedades mentales. Eso es un error terrible que ha prevalecido a lo largo de los años y que no he logrado corregir. Soy un científico por necesidad y no por vocación. En realidad soy un artista por naturaleza… Y de esto hay una prueba irrefutable: que en todos los países en los que ha penetrado el psicoanálisis ha sido mejor entendido y aplicado por escritores y artistas que médicos. Mis libros, en realidad, más semejan obras de la imaginación que tratados de patología.
Freud así confiesa que detrás de su apariencia de doctor yace su esencia de artista y se incluye en la tradición de Mallarme, Zola y Goethe (“mi viejo maestro”). Para muchos la atracción del psicoanálisis es que llevaba el terreno incierto, subjetivo y polisémico de la psique a una explicación, a una causa profunda. Doble atracción, porque la causa estaba oculta, como en un misterio, yacía comúnmente en el inconsciente y en la infancia. Pero Freud se veía así mismo más como un novelista o una mezcla de novelista e investigador de aquello “que no puede aclararse” y que “penetra en lo desconocido”, como escribió el mismo Freud sobre los límites epistemológicos de la interpretación de los sueños. Heráclito hace unos 2500 años escribió: “No puedes descubrir los límites del alma, incluso si viajaras por todos los caminos para hacerlo; tan profundo es su significado”. No se puede hacer ciencia con aquello que es inconmensurable.
Freud estaba inventando un nuevo género, nos dice James Hillman, una mezcla entre “ficción y casuística y siempre desde ahí en la historia de nuestro campo, estos son inseparables; la historia de nuestros casos es una forma de escribir ficción”. El psicoanálisis, la llamada “cura hablada”, no cura (cuando cura) porque encuentre la causa definitiva de nuestras psicopatologías, cura porque nos hace habitar en la ficción, nos hace sensibles al poder liberador de la ficción. Utiliza la imaginación a nuestro favor –que desata la creatividad libidinal-, nos remite a historias significativas en las que nuestra vida se vuelve parte del arco dramático de la poética aristotélica, a veces llegando a la catarsis (algo como la sublimación freudiana). La ficción, concebir nuestra vida como una historia –actuando mitos y arquetipos– la dota de un sentido poético, de un significado profundo. Esto es lo más valioso del psicoanálisis –más importante que curar o no una psicopatología–, darle profundidad a la existencia, mayor riqueza y resonancia a nuestras experiencias, crear el contexto para que la mente se vincule con la historia y sea parte de una historia poética.
psycheAquí hacemos el espacio para interpelar a James Hillman, a mi juicio, el tercer gran personaje en la historia de la psicología profunda. Hillman sitúa el origen de la psicología en Heráclito, quien sostuvo a la psique como su arconte, el origen de las cosas en su filosofía. Psique, nunca está de más recordarlo, que significa alma; lo psicológico es aquello que pertenece al alma, y la psicologia nos acerca al dominio de la diosa Psique, amante de Eros y su mitopoética. Este es el espíritu que rescata Hillman en su visión de “una psicología del alma que es también una psicología de la imaginación, una que no toma su punto de partida ni de la fisiología, ni de la lingüística estructuralista, ni de los análisis o el comportamiento, sino de los procesos de la imaginación. Esto es, una psicología que asume una base poética de la mente”.
Lo importante a tomar en cuenta aquí no es emplear un mayor rigor en la clasificación de la psicología y por lo tanto expulsar a la psicología de la ciencia, demarcando claramente los límites de su saber, como algunos científicos más duros han debatido en numerosos artículos. Lo importante es regresarle a la psicología su esencia artística e imaginativa, ya que la materia prima de la psique son las imágenes y es la naturaleza del arte tratar con imágenes, más que la ciencia. Casi podríamos pensar en la psicología como una nodriza de las artes, una especie de hermana de Mnemósine (la memoria y la imaginación van de la mano); en su estudio y conocimiento, un sustrato de creatividad e inspiración. Y así concebir a la mente bajo una base poética. Esta sería la culminación del arte psicológico, una poética de la mente o una disciplina de hacer alma en el mundo. 
Esto no sólo es una visión estética del mundo, tiene también un componente práctico, o mejor dicho la estética tiene en este sentido una posible dimensión ética. Evidentemente la psiquiatría no es lo mismo que la psicología o  el psicoanálisis –y hay ciertos casos extremos donde su aplicación farmacológica parece indicada– pero al tratar con la psique, con la región del alma y de la imaginación, quizás debería de considerar un acercamiento más suave e imaginativo, más cercano a los mitos y fantasías y emociones que muevan a la psique. Esta es la intuición fundamental de Jung, por ejemplo, quien se formó como psiquiatra pero trató a sus pacientes activando su imaginación, pidiéndoles que materializaran sus sueños y visiones en mandalas y guiándolos a decodificar los símbolos y arquetipos de su inconsciente para integrar su “sombra”. En vez de suprimir los síntomas con agresivos medicamentos, dejar que la creatividad de la psique surja y se cure a sí misma. 
Tal vez el rigor se llega a convertir en rigidez en el caso de los tratamientos psiquiátricos que afrontan la diversidad y las tensiones inherentes de la mente humana con una misma fórmula, una misma pastilla orientada a suprimir las enfermedades mentales, en las que, como creía Jung, se ocultan los dioses de la antigüedad, y son manifestaciones de la profundidad, de la ficción poética del individuo. “Los elementos de la imaginación, a diferencia de los elementos de la ciencia, son necesariamente polivalentes”, dice Hillman. Los padecimientos, sueños, fantasías, obsesiones, complejos y patologías de la psique son siempre algo más, son metáforas y tal vez por eso se resisten a ser tratados de manera literal. Es por eso tal vez que los tratamientos ortodoxos, siguiendo al pie de la letra el manual de la psiquiatría moderna, son tan poco efectivos. Para tratar al alma se necesita de alma –y la ciencia sostiene haber refutado su existencia, ya que sólo lo físico es real–; para hablar en el lenguaje de la fantasía y la imaginación se necesita arte. Vivimos en un mundo en el que cada vez hay más enfermos mentales –esto es un hecho científicamente comprobable, a razón de que es la psicología haciéndose pasar por ciencia la que define a una persona como enfermo mental y cada semana descubre una nueva psicopatología–; cada vez más personas deprimidas, esquizofrénicas, bipolares, con déficit de atención, etcétera, como consecuencia de la aplicación del método científico a la psique. Y es que el alma tiene razones que la razón no entiende.

miércoles, 18 de febrero de 2015

EL TRABAJO DIGNIFICA. Por: Nicolas Tamayo

Cuando trabajar es sinónimo de largas jornadas, bajos salarios, actividades sin sentido, cuando se trabaja para alimentar fortunas ajenas y en actividades que matan la creatividad, a esa sociedad le conviene sobrevalorar el trabajo, le conviene sobrevalorar el acto de trabajar en sí, sin importar el sentido de ese trabajo, ni su impacto social, ni la satisfacción que ofrece o las posibilidades de realización que nos puede dar.

Creo que tenemos las prioridades cambiadas. Como dice una frase  por ahí: “gastamos dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos para impresionar a gente que no nos importa”. Muchos de nosotros hemos trabajado realizando actividades repetitivas, de plano aburridas, y lo que es peor, sin sentido.

Ese último punto a mí me parece central: el sentido. Hemos perdido, o por lo menos olvidado, que nuestro hacer tiene que estar dirigido por un sentido. Sentido que puede ser libremente elegido, y que es ideal responda a intereses que nos mantengan sanos, intereses que le aporten vida a la vida, tanto a nivel personal como colectivo.

Muchas veces incluso usamos el trabajo como una excusa, una excusa para no ocuparnos de lo que sabemos que tenemos que hacer, de aquello que es primordial. En esos casos extremos usamos justificaciones como “no tengo tiempo”, “tengo que cumplir con mi jefe” “mi trabajo es más importante” “mi trabajo es lo que me permite pagar mis gastos” (gastos excesivos e inútiles en la mayoría de los casos).

Es cierto que estoy generalizando, pero por lo menos en algún grado cada uno de nosotros se ha visto influido por esta concepción cultural que tenemos sobre el trabajo. Por el simple hecho de haber visto trabajar (en exceso) a nuestros padres y abuelos, por habitar en una sociedad donde todo gira entorno al sagrado trabajo, hemos absorbido una forma de plantearnos esta parte importante de nuestras vidas: nuestro hacer.

Nuestro hacer debería estar íntimamente relacionado con nuestro ser, debería derivarse de nuestro ser. Pero como el mismo trabajo no nos deja tiempo para indagar en los misterios de nuestro ser ¿Cómo vamos a lograr vislumbrar que nuestra actividad laboral esta a veces muy lejos de lo que somos?

Suena casi paranoico, pero es como si a nuestra sociedad le conviniera producir trabajadores responsables, productivos, obedientes y sumisos. Curiosamente a veces el más responsable con su trabajo es el más irresponsable en cuanto a su salud, familia y vida personal se refiere.

Quizás sea momento de empezar a cuestionarnos estas cosas, de empezar a ser nosotros los que guíen el sentido de las actividades que hacemos. El trabajo, la disciplina y el esfuerzo son realmente productivos cuando hacemos algo que nos motiva y nos llena de energía. El trabajo duro, bien orientado, está más cerca de eso que llamamos pasión, que de eso que llamamos stress.


Es tiempo de dejar de traBAJAR y empezar a traSUBIR

Blog de Nicolas Tamayo: https://elcaballogriego.wordpress.com 

martes, 17 de febrero de 2015

EL ABUSO MATERNO:EL NIÑO COMO FRUTO CODICIADO. Por: Laura Gutman

Si no hemos sido suficientemente amados ni nutridos por nuestra madre…creceremos con la esperanza permanente de que alguien nos alimente. A medida que vamos encarando relaciones personales durante la juventud o adultez, funcionarán siempre y cuando el otro satisfaga nuestras necesidades infantiles no satisfechas en el pasado, valga la redundancia. Por ejemplo, me enamoré de Fulano porque me daba seguridad. Me gustó Mengana porque yo era lo más importante en su vida. Esta ilusión, basada en  que el otro se va a convertir en una Madre Dadora, suele ser el pulso básico en la mayoría de las relaciones afectivas. ¿Por qué? Porque todos nosotros provenimos de lamentables infancias de carencias diversas.
La cosa se complica cuando nace un niño. Si a ese niño le ha tocado una madre como cualquiera de nosotras, es decir, alguien que necesita alimentarse de amor y que padece hambre emocional, ese niño será el bocado perfecto. La criatura aparece cuando las demás personas (pareja, amigos/as, familiares) ya no están dispuestos a seguir respondiendo a nuestras demandas insaciables. Se van. Trabajan. Hacen su vida. ¿De quien podemos nutrirnos entonces? De nuestro/a hijo/a, claro. El niño no puede escapar. ¿a dónde va a ir?. Si las madres precisamos que nuestro hijo nos mire, nos admire, nos dé la razón, nos cuide, nos proteja, nos justifique, nos comprenda y nos haga sentir orgullosas…la criatura, por supuesto, lo hará. Ya que no hay nada más importante en la vida de un niño pequeño, que su madre.
Este es el mayor drama, a mi juicio. El niño -que debería llegar al mundo para ser protegido y amparado por nosotras, sus madres- apenas sea capaz, se verá obligado a proteger nuestros aspectos más infantiles. ¿Cómo lo sabemos? Evoquemos nuestras infancias. Es muy probable que recordemos con lujo de detalles los anhelos de mamá, las preocupaciones de mamá, las quejas de mamá, los sueños inalcanzables de mamá. ¿qué recordamos de nosotros mismos? Casi nada. O aquello que mamá ha dicho respecto a nuestras conductas. Si mamá sufría, si mamá no tenía plata, si papá le pegaba, si a mamá la engañaban, si a mamá la habían criado las monjas, si la abuela paterna era una bruja, si papá no la dejaba trabajar; o bien, si mamá tenía que trabajar mucho, si nunca tenía tiempo para nosotros, si se sacrificaba, si viajaba, si su vida era muy dura, si había tenido un aborto, si sufría depresiones, si estaba enferma….quedaba establecido que nosotros teníamos que apoyarla. ¿Cuál era el problema? Que hemos crecido en un ámbito en el cual no pudimos desplegar nuestros propios deseos, porque los de mamá inundaron todo el espacio disponible.
Este panorama, suele ser similar tanto si se trata de hijos varones como de hijas mujeres. Estamos hablando de abuso emocional materno. El abuso materno suele ser invisible y confuso. Es preciso reconocer si hemos sido succionados por nuestra madre, para comprender los niveles de desvitalización, sometimiento, falta de vocación o distancia respecto a nuestras potencialidades. Y para registrar la dimensión de nuestro hambre emocional y saber si estamos devorando a un otro.

lunes, 16 de febrero de 2015

EL HOMBRE SIMPLE . Por: Nicolas Tamayo

Una vida con sentido suele ser una vida simple, una vida descomplicada. Lo simple está cerca de lo natural. Las complicaciones, los adornos, las ideas inventadas suelen ser un obstáculo entre el observador y lo observado, constituyen un velo que nos impide ver la naturaleza de las cosas, que nos impide ver las relaciones entre quien observa y lo observado (que son la misma cosa)

Una vida simple es posible. Vivir de manera sencilla es muy fácil, lo complicado es tomar la decisión de hacerlo. Es difícil porque hay que vencer la fuerza de la costumbre, se requiere una gran inversión de tiempo y energía inicial para romper la estaticidad y ampliar la mirada. Soltar algo suele costarnos más que mantenerlo.

Nos gustan nuestros vicios, nuestras rutinas, nuestras drogas, nuestros sucedáneos de vida. Nos gustan porque nos identificamos con ellos, terminamos creyendo que somos eso, que somos lo que somos gracias a que escucho cierta música, gracias a que estudié cierta carrera, gracias a que tengo cierto trabajo y cierto estatus. Pero la verdad es que todo eso es accesorio. No estoy diciendo que sea inútil, sino que lo “inútil”, lo que termina pesando, es la creencia que nos hace apegarnos a todo eso tomándolo por lo único y lo más importante.


Una persona que vive de manera simple usa el mundo, usa los accesorios, pero sabe que no son él/ella. Sabe que puede dejar de usarlos en cualquier momento, y que lo que ES seguirá intacto, siempre vivo y fresco. Puede dejar que le quiten los accesorios, y probablemente no se opondrá a perder algo que sabe que no le pertenece de todas formas. Esto es lo que nos cuesta.

Blog de Nicolas Tamayo: https://elcaballogriego.wordpress.com

martes, 13 de enero de 2015

VICTIMAS INVISIBLES. Por: Enara Amarillo

Image by: Christian Guntoft
Como mujer llevo toda mi vida escuchando como avanza la lucha por los derechos de las mujeres en esta cultura y como los hombres lo tienen todo, lo difícil que nos toca a nosotras y como ellos supuestamente son seres plenos que pueden arrasar con todo, violentar, abusar, tienen derecho a ser victimarios y como tales deben reparar continuamente una herida que han creado en la sociedad patriarcal que por azar los favorece y están en deuda con nosotras.

En realidad, el hombre de la cultura patriarcal no es un hombre realizado, rozagante de triunfo y feliz, es un hombre que esta al igual que la mujer en un mundo que poco permite la introspección profunda, es un hombre que sufre en soledad el cumplir con el papel de machito o la masculinidad que se le permita socialmente, soporta burlas a su sensibilidad o el simple silencio de querer cambiar y no tener el coraje para perder el amor mal entendido que exigimos las mujeres porque queremos y pedimos un hombre que orbite nuestras necesidades que nos tenga en cuenta siempre a pesar de sí mismo; el hombre del patriarcado esta invisiblemente de rodillas ante la mujer sea para agredirla o reivindicarla, sea para amarla u odiarla y esto gracias al arquetipo materno que en esta sociedad es intocable, incuestionable, desafortunadamente un arquetipo poco sano, una santa sin sexo, virgen que solo merece flores y alabanzas, es un pecado hablar mal de la mamá o tratar de cuestionarla esto conlleva un gran castigo pasivo y más aún si eres hombre, porque la madre siempre es santa así su hijo sea un hijo de puta.

El hombre de la cultura patriarcal esta frustrado al igual que la mujer, solo que su frustración no es manifiesta en quejas, se vive en expansionismo, en abuso, agresividad y poder, porque como un niño bravo se aprovecha de su pequeña cuota de poder para expresar su frustración y hacer miserables a otros. El hombre sumiso que baja las estrellas, que canta canciones de amor a su princesa, que hace todo lo que ella quiere esta igual de frustrado que el abusador y odia de igual manera a las mujeres porque no puede ser él mismo, es para y por el amor mal entendido de las mujeres y espera de ellas todo, el abusador escupe y esa es su manera de reclamar el amor, al igual que aquel que se rinde a los pies de la reina madre esperando que ella le supla todo el amor que le falto, ambos igual de misóginos, ambos igual de violentos.

El hombre de hoy es un hombre que desea participar en los roles “femeninos”, la paternidad, por ejemplo, se trata como algo de segunda mano, la mujer es dueña del hijo, si es cierto que hay una conexión profunda entre madre e hijo y también ese hijo existe gracias al espermatozoide del hombre, gracias al amor y el placer que da el hombre, este también tiene derecho a decidir qué hacer con su hijo, que darle, a tomar decisiones sobre el parto y la forma de nacimiento, a participar activamente en la crianza e inclusive en una decisión de aborto, pues no es solo el cuerpo de la mujer, es una unión que produce vida y su derecho como hombre y padre es también soportar a la mujer y a su hijo, si es verdad que hoy los hombres están mucho más involucrados en estas labores, más sin embargo la educación en los primeros años esta entregada a las mujeres, los jardines infantiles en su mayoría son dirigidos y atendidos por mujeres y ellos cumplen labores secundarias; los hombres son necesarios en esta etapa (y en todas) no solo la contención de muchas madres hacen la armonía sino la protección y el terreno que abre lo masculino es necesario para el crecimiento de la humanidad y ese proceso no podemos hacerlo, ni darlo solo las mujeres.

El hombre de hoy también ha sufrido al igual que muchas niñas y mujeres el abandono del padre, la invasión psíquica de la madre, la estigmatización de género, el abuso de familias donde las mujeres se quedan solas o han sufrido los estragos del patriarcado y ellos inconscientemente y por amor mal entendido tratan de compensar fallidamente su falta. A pesar de todas sus carencias y al igual que nosotras, el hombre está pidiendo a gritos que lo dejemos sembrar en el mundo, arar el terreno para crear la vida y armonizar este desastre porque al igual que la mujer tiene instinto y funciona, funciona muy bien y es tan certero como el instinto brujildo de la mujer. El hombre también tiene la necesidad de desarrollar su sabiduría instintiva, de encontrar su chamanismo, tiene necesidad de abrir campo a su desarrollo total y al de la mujer porque ninguno puede estar en armonía si esta en competencia con el otro.

El patriarcado oprime el ser, no solo a la mujer y al hombre, oprime todo lo que no pertenezca a la mente racional tangible, nos sume en una vida ridícula e incompleta, que adula y antepone la disociación del ser humano ante la completud y desarrollo de la humanidad; hace que la normalidad sea externa y que se pierda el ritmo propio y la autoregulación para anteponer la anormalidad normalizada que mantiene la materia como fin de la realización y la felicidad.

En el patriarcado todos mujeres y hombres estamos incompletos, todos estamos con un ala coja que busca reponerse a la herida infantil que nos dejó el abandono de nosotros mismos, una cadena de generaciones en degeneración donde tejimos una red de sexismo y guerra de géneros, donde olvidamos lo que está frente a nuestras narices y en años de lucha socio política no hemos logrado ponerle fin a esta locura, porque se nos escapa lo esencial, nuestro vacío ontológico, la incapacidad aprendida donde nuestra voz se calla y se pierde para darle vida a la lógica de lo ilógico, el mundo al revés parece ser un camino correcto y querer la integración de la humanidad en todas sus facetas parece utopía y locura, divididos como mujeres y hombres buscando igualdad para seguir expandiendo una onda de locura de depredación de humanos y diferencias superfluas que nos hacen cómplices en la destrucción y enemigos en el progreso

jueves, 8 de enero de 2015

Perspectiva del Psicoanálisis: EMBARAZO Y PARTO.

El embarazo y parto constituyen un episodio normal de la vida procreativa femenina, por lo que podría suponerse que transcurren en la mujer sana sin mayores molestias. Pero, en realidad, en nuestra sociedad hasta hace poco no ocurría así, sino por el contrario, los trastornos del embarazo, los dolores, dificultades y angustias del parto son tan frecuentes que se los consideraba como fenómenos normales y casi inevitables. Sin embargo, un examen psicológico más profundo nos revela que estos trastornos provienen de conflictos psicológicos y de identificaciones con otras mujeres ya trastornadas en su feminidad. 
Este hecho ha sido observado a fondo en tratamientos psicoanalíticos. Helene Deutsch lo interpreta como consecuencia de una doble identificación. La mujer encinta se identifica con el feto, reviviendo así su propia vida intrauterina. Además, el feto representa para el inconsciente de la mujer embarazada a su propia madre y especialmente a su superyó materno, y así su relación ambivalente con la madre es revivida con su hijo futuro.
Según Helene Deutsch existe una doble identificación en que la mujer encinta vive su embarazo. Si se identifica con el feto, proyecta sobre él su propia voracidad infantil, sus deseos de la primera infancia de comer a la madre. Cuando el feto representa a su madre, cuya venganza oral teme, es experimentado como algo angustiante y destructor que ella lleva dentro. En el temor de tantas mujeres embarazadas de dar a luz un monstruo, un ser anormal, ellas expresan que juzgan sus propios deseos infantiles como monstruosos, que en sus fantasías exigentes frente a sus madres se comportaron como monstruos. 
“En los sueños, el feto toma a veces la representación de un cangrejo (el feto las destruye con la misma crueldad y falta de consideración con que ellas querían destruir a sus madres) o de una araña (es otra representación de la niña pequeñita y deseosa de succionar a la madre; o de ésta, que la sorbió en su primera infancia por medio del hambre que le hacía sentir)”
El miedo de dar a luz un monstruo proviene también del temor a los propios sentimientos destructivos contra el hijo, representante del marido, de uno de los padres o de un hermano, pero siempre de algo que para el inconsciente pertenece a la propia madre. Cuando hablamos de esterilidad, expuse que la mujer puede interpretarlo como un castigo impuesto por su madre.
En contraste con eso, la mujer embarazada que teme ser destruida por el fetoexperimenta a menudo el embarazo como una trampa peligrosa tendida por su madre, y el mismo embarazo se convierte también en castigo. A esto la embarazada suele reaccionar con intentos semiconscientes de abortar, seguidos por un intenso sentimiento de culpa. Cuando hablamos de esterilidad, expuse que la mujer puede interpretarlo como un castigo impuesto por su madre.
Para que se produzca, pero continúe lleno de trastornos, deben existir dos tendencias opuestas que entren en conflicto. La causa fundamental por la cual la mujer desea tener un hijo es biológica. Su instinto maternal exige esta gratificación directa. Ya expuse por qué creo justificado hablar de tal instinto. Pero como el instinto sexual lleva al enamoramiento, y los enamorados satisfacen en su unión, junto con su apetito sexual, determinadas necesidades psicológicas, el instinto maternal, como parte integrante de la sexualidad femenina, gratifica a través de su realización múltiples deseos de la mujer: Desea un hijo porque esto significa recuperar a su propia madre y también porque le permite identificarse con ella. También anhela un hijo para comprobar su propia fertilidad.
El deseo de un hijo puede corresponder a su deseo infantil de regalar un niño a su padre. El feto puede representar para su inconsciente el pene anhelado. Desde luego, en su deseo de maternidad influyen también causas más conscientes o más racionales. Puede anhelar un hijo para revivir su propia infancia en él o para darle precisamente lo que ella no tuvo. Puede desear un hijo por rivalidad con las demás mujeres, o para retener a su marido o por necesidad de status o por cualquier otra causa actual. Pero, en el fondo, el deseo de la mujer de dar a luz un hijo, proviene de su necesidad psicobiológica de desarrollar todas sus capacidades latentes
Hay mujeres que logran esta finalidad sin mayores dificultades, y otras que están en conflicto con su feminidad. Este conflicto podría formularse también como provocado por dos corrientes diferentes de fantasías inconscientes: Las primeras pertenecen a la posición esquizo-paranoide y las segundas a la posición depresiva, ambas descritas por Melanie Klein.
Albergar el pene, el semen o el feto dentro de ella, significa entonces para la mujer haber robado algo que pertenece a la madre, significa ganarle y triunfar sobre ella. Por eso mismo implica el peligro de castigo y de su destrucción. Entonces la salvación consiste en negarlo todo – frigidez- o en esconderse de la madre o  aun de desprenderse de un embarazo robado. Pero estos temores paranoides entran en conflicto con el deseo de reparar (posición depresiva) a través de su propio embarazo y parto feliz a la madre destruida, de devolverle lo robado a través de un hijo sano y de dar la fe de esta manera, tanto de su bondad y tolerancia, como de la bondad e integridad del propio cuerpo. 
En la mujer estéril e infértil prevalecen los temores paranoides. Por eso erige según su estructura personal diferentes barreras contra la incorporación del pene y del semen o el albergar el feto dentro de ella. La barrera más superficial, a la cual la mujer que teme el embarazo puede recurrir, es la fobia a la desfloración y, cuando ésta haya sido vencida, el vaginismo. La frigidez es otro intento de defensa, aunque de carácter fantástico. La mujer frígida, al no sentir el acto sexual, espera eludir sus consecuencias peligrosas.
Otras recurren al trastorno hormonal, y de esta manera anulan pasajeramente su feminidad, que se ha vuelto peligrosa. El espasmo de las trompas es la defensa más íntima y primitiva contra la fecundación. Detrás de su disfraz histérico no percibe la actitud autista de cortar toda comunicación con un mundo hostil. La mujer estéril se embaraza impulsada por su necesidad de reparación. Pero mientras el niño crece dentro de ella, siente que su perseguidor, que atacará desde adentro todo lo bueno que contiene, crece también. Impresiona a menudo la intensidad de angustia que sienten muchas mujeres al principio de un embarazo deseado conscientemente. Si la angustia se vuele intolerable, intentarán liberarse del feto persecutorio por todos los medios a su alcance. Vi dos mujeres lograr la interrupción de sus embarazos, por indicación psiquiátrica, una tercera que logró lo mismo a través de sus vómitos incoercibles y dos que prácticamente destruyeron el embrión por la fuerza de su ansiedad.
La angustia provocada por el feto que crece y crece consiste en el aborto, en la expulsión prematura del perseguidor, que ocurre a menudo, sin poder ser frenada por ninguna medida preventiva o mediación. Pero si el conflicto frente al embarazo es menos intenso y despierta menor ansiedad, sus manifestaciones serán más inofensivas. La más frecuente es de carácter oral y consiste en náuseas, vómitos y antojos. Otro síntoma frecuente, de carácter anal, es el estreñimiento. Surge el interrogante de si la gran frecuencia de estos dos tipos de síntomas puede explicarse por los cambios fisiológicos que la mujer sufre durante su embarazo, o si las tensiones psíquicas provocadas por el embarazo tienden a descargarse por determinada conversión.
Estas teorías están de acuerdo con las etapas libidinosos por las cuales atraviesa el niño. Más tarde sucumben a la represión, pero se mantienen inalterables en el inconsciente. La teoría más frecuente, que por lo demás se encuentra también en muchos mitos y en las creencias de pueblos primitivos, es que la mujer se embaraza por haber comido algo. Este algo simboliza generalmente el pene. Por otra parte, el niño reprime su conocimiento de la existencia de la vagina, confundiéndola con el ano. Por eso y por sus propias sensaciones y vivencias durante la defecación supone que la criatura es expulsada por el ano y la equipara a un excremento. Parece que los trastornos más frecuentes de la gestación, los vómitos y el estreñimiento, se producen por la persistencia en el inconsciente de esta fantasía infantil.
Sostiene que, mientras la hiperémesis significa un rechazo de la gestación, en el antojo se expresa un deseo de afirmación del embarazo y una repetición simbólica de la concepción. Según Helene Deutsch, la embarazada reacciona durante los primeros meses del embarazo frente al feto con ambivalencia oral, y trata de expulsarlo con los vómitos y reincorporarlo con los antojos.
Otra causa, a mi juicio, sería que las angustias de la mujer embarazada provienen en gran parte de sus frustraciones orales y de su desconfianza y resentimiento oral hacia la madre. Además, la embarazada, en su identificación con el feto, vive una profunda regresión a la primera infancia, y por ello en sus trastornos ocurre a los mecanismos por los cuales ya el lactante rechaza lo que le es desagradable o nocivo, es decir, los vómitos y la diarrea. También en el antojo, que es un hambre incontenible, se expresa una conducta sumamente infantil. El rechazo oral de la embarazada se desplaza a veces también sobre otros órganos, por ejemplo, el tracto respiratorio. 
Vimos que la mujer embarazada necesita amparo y protección, porque sufre una regresión parcial. Su estado despierta sus angustias tempranas y principalmente las ligadas a la relación con su madre. A menudo la teme porque siente al niño como robado a ella. En otros casos, se puede observar la conducta contraria, de gran apego y sometimiento a la madre. Es otra forma de elaborar el mismo problema. Las tendencias favorables y adversas al embarazo entran en conflicto y se manifiestan en el plano psicológico y psicosomático, provocando angustias y trastornos típicos. Entre estos últimos los más frecuentes son de tipo oral y anal.
La hiperémesis y el antojo significan un intento inconsciente e irracional de abortar por vía oral y la defensa contra este deseo. En la diarrea y el estreñimiento el intento de aborto y la defensa se desarrollan en el plano anal y adquieren más gravedad para la prosecución del embarazo. En el aborto real, las tendencias inconscientes hostiles al embarazo son tan fuertes que salen victoriosas, actuando sobre los órganos adecuados. Un embarazo difícil es, pues, indicio de conflictos. Pero la ausencia de trastornos en sí no es prueba de una aceptación gozosa y libre del embarazo. Aquí se presenta el mismo planteo que con respecto a la actitud de la mujer frente a la menstruación. 
La mujer normal no sufre por su regla, ni se siente inferiorizada por este estado. Pero también la mujer que se viriliza por temor a su feminidad a menudo no se resiente por la menstruación, porque logra ignorarla y la acepta porque calma sus angustias y dudas.  
Existen pacientes que en el fondo muy angustiada por su embarazo, intentan negarlo, desplazando sus temores y dudas sobre problemas aparentemente eróticos y de enamoramiento. La rapidez de su parto, que podría parecer un desarrollo ideal de un proceso fisiológico complicado, fue la consecuencia de una situación neurótica.
Pero aunque no exista embarazo exento de angustia y conflicto, justo por el gran cambio y logro que implica, normalmente va acompañado por un gran sentimiento de felicidad. La mujer se siente serena y tranquila, identificada con su ideal de madre y con su hijo bien protegido por ella. Vive, en este estado, la unión más íntima que pueda existir entre dos seres. Desde que nació, por primera vez no está más sola. Es difícil traducir en palabras esta sensación de dar y recibir amparo y amor.
Dar a luz está considerado en cada cultura en forma distinta, como experiencia que puede ser peligrosa o dolorosa, interesante y satisfactoria o importante, pero acompañada de ciertos riesgos. Margaret Mead sostiene que este enfoque tiene poco que ver con los peligros y seguridades reales que se den a la mujer en este trance, como, por ejemplo, en nuestra sociedad, donde la estadística demuestra que los peligros del parto son mínimos. Dice: “Que el parto sea considerado como una situación en que la mujer arriesga su vida o en la cual se adquiere un hijo o un nuevo estado social o derecho al cielo, no tiene que ver con las estadísticas de mortalidad materna, sino que depende del enfoque frente al parto. El argumento de que el fondo biológico del proceso del parto influya mucho más en la conducta instintiva de la mujer que la actitud y las experiencias de su ambiente choca con la gran variedad de conceptos sobre el parto. No se puede argumentar que dar a luz sea tanto un dolor intolerable como tolerable al mismo tiempo, tanto una situación que la mujer naturalmente teme con toda su alma como una situación hacia la cual la mujer naturalmente se acerca dispuesta y feliz, tanto un peligro que tiene que ser evitado, como un cumplimiento deseado con fervor. Hay que admitir que parte de estas actitudes deben considerarse como algo adquirido, y tomando en cuenta nuestros conocimientos actuales, parece más justificado suponer que la actitud de ambos sexos frente al parto contiene elementos complejos y contradictorios, y que cada sociedad puede tomar como molde una u otra, a veces hasta una serie de actitudes opuestas entre sí”.

jueves, 18 de diciembre de 2014

EL HOMBRE DE HOY SIGUE SIENDO ESCLAVO. Por: Claudio Naranjo

ENTREVISTA: CLAUDIO NARANJO Psiquiatra, profesor y fundador del SAT
"El hombre de hoy sigue siendo un esclavo"
BORJA VILASECA 15/02/2009

A sus 76 años, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo es
considerado como uno de los maestros contemporáneos
en vida. Profesor de una docena de prestigiosas
universidades de todo el mundo y doctor honoris causa
por la italiana de Udine, es autor, entre otros ensayos, de
Carácter y neurosis y Cambiar la educación para
cambiar el mundo. También es el fundador del programa
Searchers After Truth (SAT), orientado a promover el
autoconocimiento y el desarrollo personal, integrando
herramientas y disciplinas occidentales y orientales.

Naranjo ha sido invitado recientemente por Esade para reflexionar sobre cómo impulsar una formación más humanista como respuesta a la deshumanización de las empresas y de la sociedad.

"Adaptarse a esta sociedad enferma no es un síntoma de inteligencia"
"El líder que necesita la empresa es un hombre libre, consciente y sabio"

Pregunta. ¿Cómo es posible que se deshumanicen los seres humanos?

Respuesta. Cada ser humano cuenta con dos fuerzas antagónicas en su interior. Uno es el falso yo, más conocido como ego o personalidad, relacionado con la ignorancia, la inconsciencia, el egocentrismo, la insatisfacción y el miedo. El otro es el verdadero yo, nuestra verdadera esencia y que está conectado con la sabiduría, la consciencia, el bienestar y el amor incondicional. Cualquier persona que no esté en contacto con su esencia está en vías de deshumanizarse, pues poco a poco va olvidando y marginando sus verdaderos valores, lo que repercute en su forma de pensar, vivir y relacionarse con los demás.

P. ¿Cómo se sabe que una persona vive identificada con su ego?

R. Es fácil: en primer lugar, porque a pesar de hacer y tener de todo siente un vacío en su
interior, como si le faltara algo esencial para vivir en paz. De tanto dolor acumulado, finalmente se desconecta de su verdadera humanidad. Desde el ego, las personas actúan movidas por el miedo y la necesidad de supervivencia física y emocional. Su objetivo es conseguir que la realidad se adapte a sus deseos, necesidades y expectativas egoístas, lo que les lleva a vivir una vida marcada por el sinsentido, el malestar y la necesidad constante de evasión y narcotización de sí mismos.

P. ¿Por qué prevalece la deshumanización de las empresas y de la sociedad?

R. Porque llevamos muchas décadas condicionando a los seres humanos con falsas creencias sobre quiénes son y cuál es su relación con el mundo. Debido a la ignorancia ha prevalecido el ego, desde el que se ha construido una sociedad competitiva, agresiva, avariciosa, superficial, insatisfecha, vacía y ambiciosa, que a su vez sigue condicionando a las nuevas generaciones para preservar el establishment.

P. ¿A qué se refiere?

R. El mundo se ha convertido en un negocio en manos de las grandes corporaciones. Debido al sistema monetario, todas las instituciones funcionan bajo un mismo principio creador: su propia supervivencia. Tanto los Gobiernos como las entidades financieras, las empresas y las instituciones religiosas, que tanta influencia tienen en la sociedad, están orientadas a optimizar sus recursos para tener el mayor lucro posible. El bienestar de la humanidad y del medio ambiente les trae sin cuidado porque no es rentable.

P. De ahí la dificultad de tener verdaderos líderes humanistas...

R. Exacto. A la maquinaria del sistema monetario sólo le interesa que las cosas sigan como
están, incluyendo los 40 conflictos armados existentes hoy y que tanto dinero generan a la
industria armamentística mundial. Por eso, líderes como los hermanos Kennedy, Gandhi, Luther King y tantos otros fueron asesinados. Los que tienen el poder tan sólo están interesados en continuar teniéndolo, y para eso necesitan seguir esclavizando a los pueblos por medio de la deuda y los intereses bancarios, que impiden que la humanidad salga de este círculo vicioso.

P. ¿Y cuál es su propuesta?

R. Un cambio radical en el proceso de formación humano. Ahora prevalece el condicionamiento egoico, que provoca que el hombre siga siendo un esclavo. En cambio, una educación basada en nuestra verdadera naturaleza potencia el desarrollo de nuestra conciencia, lo que nos libera de las falsas creencias acumuladas por el ego y que tanto limitan nuestra existencia. La crisis económica tan sólo pone de manifiesto nuestra crisis de conciencia. Es un indicador de que algo está funcionando muy mal.

P. Usted suele hablar de "la búsqueda de la verdad"...

R. Todos los grandes sabios de la humanidad, como Buda, Lao Tse, Jesucristo o Sócrates, han dicho lo mismo: el sentido de la vida es aprender a trascender nuestro egoísmo y egocentrismo para que podamos ver a los demás y al medio ambiente que nos rodea como parte de nosotros mismos. No existe la fragmentación, sólo la unidad: todos somos uno. Buscar la verdad implica cuestionar el condicionamiento sociocultural recibido para recuperar el contacto con nuestra verdadera naturaleza. No es ningún síntoma de inteligencia adaptarse a una sociedad como la actual, profundamente enferma. El líder que las empresas necesitan para mejorar la realidad debe ser, ante todo, un hombre consciente, libre y sabio. -

lunes, 15 de diciembre de 2014

DINERO Y EL MASCULINO SAGRADO. Por: Charles Einsenstein

Image by: Christian Gundtoft
Hace poco asistí a una ceremonia en el pueblo de Tamera, en Portugal, en la que el oficiante invocó "la curación del dinero." Inmediatamente una imagen viva me vino a la cabeza de un hombre, enorme y musculoso, con destino en la tierra con estacas y correas que lo sujetaban, se esforzaba con cada átomo para liberarse. Por último, en un esfuerzo desesperado, colosal, irrumpió libre y, de pie, dejo escapar un rugido triunfal para lograr su propósito 

Supe inmediatamente que el hombre representaba la divinidad masculina y su cautiverio estaba hecho de dinero.

¿Cuál es el propósito de los hombres? En algunas sociedades primitivas no eran de mucha utilidad en absoluto. En muchos lugares, las mujeres eran el centro de la vida, la recolección de la mayor parte de la comida, el cuidado de los niños pequeños, y haciendo la menor cantidad de trabajo necesario para subsistir. La subsistencia era tan fácil en muchos lugares así como el antropólogo Marshal Sahlins dijo, "la mitad del tiempo la gente parece no saber qué hacer con si misma". Al describir a los hadza, señala la estimación que hizo un etnografo en la cual los adultos pasan dos horas al día destinados a la subsistencia, las mujeres recogen alimentos vegetales "a un ritmo pausado y sin trabajo de parto prolongado," y los hombres dedican la mayor parte de su tiempo a los juegos de azar. Es cierto que los hombres hicieron una importante contribución al suministro de alimentos cazando, pero sólo una minoría de los hadza no hicieron ninguna caza en absoluto. El resto, al parecer, eran completamente superfluos en cuanto a las necesidades materiales de la tribu.

En otras sociedades, en lugar de los juegos de azar, los hombres dedicaban la mayor parte de su tiempo a las sociedades secretas, actividades rituales, a las interacciones con el mundo de los espíritus, y así sucesivamente. El suyo era el reino de lo abstracto; en su mayor parte, las mujeres y los niños podrían llevarse bien sin ellos. Por supuesto, eso podría cambiar en tiempos de guerra, pero eso también se podría ver en el juego de otros hombres que tienen poco beneficio para el bienestar material de las tribus involucradas.

Así fue que la gran antropóloga Margaret Mead a veces, medio en broma, ordenaba a los hombres que asistían a sus conferencias a abandonar el auditorio. "Get Out - son todos inútiles», solía decir.

Así que con una pequeña exageración, podemos decir que la vida humana se dividió entre el mundo de la mujer, que era fundamental para el bienestar material y la supervivencia, y el mundo de los hombres, que fue en gran parte intrascendente.¿Que ha venido sucediendo en estos milenios desde los días de cazadores-recolectores?

Hoy, como en el pasado, los hombres siguen siendo atraídos por el reino de la abstracción, de la no-materialidad, de la magia y el ritual, los juegos de azar. Por ejemplo, los niños pasan mucho más tiempo jugando juegos de video que las niñas, y los hombres tienden más que las mujeres a campos como las matemáticas, contabilidad y ciencias de la computación. Sea o no la razón es puramente "cultural", las profesiones a las que los hombres gravitan ayuda a iluminar el principio masculino en nuestro tiempo.

Pero a diferencia de los juegos de la hadza de azar o de las sociedades secretas de los nativos americanos, los juegos de las élites financieras tienen profundas consecuencias para el resto de la sociedad. Para estos, los números no están realmente desconectados de la vida material y social; más bien, lo manejan. El mundo de los hombres ha invadido el mundo femenino y usurpado su dominio. Cada vez más y especialmente en los últimos siglos, ninguna función de la vida puede ser llevada a cabo sin dinero. Este juego abstracto de contabilidades y valores se ha hecho cargo de todo lo demás.

Fuera del caso extremo de Wall Street, la persecución del dinero prevalece, sometiendo a hombres y mujeres por igual en la búsqueda de este. La integración de las mujeres en la fuerza laboral fue considerada una gran victoria del movimiento feminista, pero hoy algunos que se dicen feministas todavía, o post-feminista, dirían que fue el último y más grande insulto a la femina. ¿Qué tipo de victoria para las mujeres es que se les permita incorporarse a la loca persecución de dinero a costa de la naturaleza, la cultura, la comunidad, la familia, el ocio, la belleza y la salud? Lo que ha ganado es el derecho a ser socios iguales en el saqueo del planeta, que en sí es la consecuencia de una especie de hipermasculinidad distorsionada fuera de control.

Si no esclavizada a la búsqueda de los números que está destruyendo la base misma de la civilización, ¿cuál sería la verdadera expresión del sagrado principio masculino? ¿Cuál es, podríamos preguntar de nuevo, el propósito de los hombres? ¿Qué hace el hombre divino en mi visión después de que haya roto las cadenas de dinero que lo atan? Recuerdo, en mi visión lo vi dando grandes zancadas para alcanzar su propósito.

Si usted es un hombre o una mujer, estoy seguro de que puede sentir esa sensación de propósito o misión dentro de usted, ya sea en la expresión apasionada completa o latente profunda. Es la divinidad masculina. Ya no es el contenido con frivolidades, Ya no, en esta hora extrema, puede estar unido a una máquina que convierte sus energías en dominación y brutalidad. ¿Qué tipo de relación es la que quiere tener con la divinidad femenina - la naturaleza, la materialidad, la familia, el hogar, la tierra, la comunidad, el agua, y la carne?

Aquí tiene una pista: En Portugal recibí un recorrido por la granja de permacultura de Tamera en torno a un "paisaje de retención de agua" - un verdadero oasis en esa tierra asolada por la sequía. Mi guía describe cómo el ingeniero eligió dónde ubicar los estanques: "Esperó hasta que pudo ver dónde debían estar". Más que imponer un diseño abstracto sobre el paisaje, puso el don de diseño y las máquinas para llevarlo a cabo al servicio de lo que quiso nacer. Aquí, una expresión de lo masculino - cavar grandes hoyos en el suelo - era un acto de servicio co-creativa con lo femenino, y nació algo hermoso.

El divino masculino quiere hacer el amor al mundo. Quiere llevar y proteger lo que es hermoso. Quiere explorar nuevos territorios y jugar más allá de los límites caducos. Quiere poner sus dones al servicio de la divinidad femenina, sin dominación.

Naturaleza y ciencia, sustancia y forma, la materia y el espíritu, el corazón y la mente ... cada una de estas relaciones espejos, en nuestra civilización, la relación que ha subsistido entre lo femenino y lo masculino. Ciencia dominando la naturaleza; espíritu elevado por encima de la materia; la mente triunfó sobre el corazón; la sustancia era el mero sustrato de la forma. Ahora bien, estas relaciones están cambiando: la ciencia al servicio de la naturaleza, la forma resultante de la sustancia; espíritu inmanente en la materia; la mente se une con el corazón.

Al igual que con cualquier especie, ninguno de nuestros dones humanos es superfluo, ni siquiera los que hasta ahora se utilizan para dominar y saquear. Todavía jugaremos nuestros juegos de números, todavía podemos jugar con los principios, la lógica y las abstracciones; vamos a seguir contando y midiendo las cosas; todavía podemos utilizar el dinero. Ya no, sin embargo, estaremos perdidos en el mapa, desconectados del mundo material y los símbolos que se supone que representa. Ya no vamos a tratar de forzar la realidad para cumplir con nuestros mapas. Y ya no gobernará el dinero al mundo.

"Sólo lo medible es real", enseñó Galileo, preparando el mundo para un escenario en el que los números se volvieron más reales que las cosas que realmente cuentan. Lo que era verdad en la ciencia era aún más en la economía: lo que importaba eran los números en la forma de dinero contante y sonante. Así es que celebramos el surgimiento de un número - PIB - incluso cuando se trata del costo de los bienes bienestar e incluso de la supervivencia misma.

Vi el divino masculino liberarse de la esclavitud del dinero y todo el resto de lo que Riane Eisler llama el paradigma dominador. Es posible que haya probado esta libertad usted mismo, en cualquier momento que decidió seguir su pasión a pesar del dinero, o para poner su dinero al servicio de su pasión y no al contrario. El dinero y el resto del mundo simbólico pretende ser un instrumento creativo, un medio y no un fin. Como un medio que abre un nuevo territorio y amplía el horizonte de lo posible. Como fin, esclaviza.

La liberación de las ataduras del dinero no es sólo un cambio psicológico; también debe tener una manifestación social. Nuestro sistema basado en la deuda usurera de necesidad vuelca más y más nuestras energías creativas al servicio de la deuda, ya que en un sistema basado en los intereses, las deudas deben crecer y crecer, llevando toda la vida, humana y biológica al ámbito del dinero. Ese sistema se está desmoronando. Nos colamos y tiramos en su contra. ¿Qué haría usted, si no esta obligado por dinero? ¿A dónde vas a dedicar tu energía creativa preciosa? ¿Qué vas a hacer cuando, con un rugido colectivo, nos liberemos?

Acerca de Charles Einsenstein y blog : http://charleseisenstein.net/