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viernes, 4 de abril de 2014

SENTARSE PARA HACER LA PAZ. MITO UITOTO. SOBRE COMO HACER POSIBLE LA PAZ



SENTARSE PARA HACER LA PAZ 

Los jefes se sentaron.
Con rabia habían luchado.
Muchos males se hicieron mutuamente.

Ya, enfrentados,
Encontraron que el otro era valiente
Y digno de confianza.

Y sellaron la paz.
Fue cuando aprendimos
Las canciones y el baile de los otros,
Y ellos también copiaron lo que es nuestro.

–¡Miren ahí!
–Decían nuestros pueblos.
–¡Miren ahí a los jefes
Sentados frente a frente,
Como hombres,
Forjando la ancha paz con su palabra!


Fernando Urbina Rangel
Bogotá, 1995




Sentarse frente a frente para hacer la paz



En 1995, charlando en Araracuara (río Caquetá) con el Abuelo José Vicente Suárez, Gente del clan Guamárayï (Gente-de-Pedregal), de la Nación Uitoto, fueron surgiendo los episodios de una larga crónica en que daba razón de por qué siendo los karijonas, los peores enemigos de los uitotos, fueron capaces de hacer la paz y la sellaron con canciones y bailes, ceremonia que aún se mantiene entre los uitotos: el «Baile de Karijona».

            Cuenta don José Vicente que en una de las múltiples confrontaciones que sostuvieron sus antepasados, mataron a un gran guerrero karijona y capturaron a sus hijos: un niño y una niña, quienes fueron criados, según costumbre, como si fueran hijos propios del jefe uitoto, ancestro del narrador. Años después, burlando la floja vigilancia de sus captores, el muchacho –encariñado ya con su nuevo padre– escapa y se va donde su gente resuelto a fraguar la paz entre los contendientes. Logra que los dos jefes enemigos se reúnan. Hacen la paz: ese acto humano por excelencia –lo es también el arte, la religión, la filosofía, la ciencia, la guerra, la política, el comercio, la crueldad y la compasión–.

***

El poema brotó de la emoción que me produjo esta acción de paz entre gentes aborígenes, que no andan engreídos pregonando poseer una cultura “superior a todas las demás”; como si lo hacen muchos integrantes de la llamada «cultura occidental», forma que produjo maneras óptimas de existencia, pero también dio origen al implacable capitalismo predador y a sus desastrosas, crueles y muy previsibles consecuencias. ¿Podríamos los colombianos, entre nosotros, hacer otro tanto, y metamorfosear la injusticia –y el odio que genera y el dolor que se nutre de más y más heridas– en abrazo, en canto, en baile, en atuendo, en sonrisa? El mundo indígena está ahí para decirnos, no con simples palabras sino con ejemplos de vida, que sí es posible, que para comenzar sólo se necesitan dos «hombres verdaderos», dos jefes con voluntad de paz.                                      

***














La imagen que encabeza el poema es el dibujo de un grabado en roca (petroglifo), situado en un pedregal del curso medio del río Caquetá, punto que constituyó la frontera de guerra entre uitotos, al sur, y karijonas, al norte. Es la esquematización de dos figuras humanas en posición sedente, unidas por el mismo trazo: … la palabra que incluye, a la manera de un río circular, entrelazándonos en el fluir del diálogo, haciéndonos sentir uno-con-el-otro, sin dejar de ser cada quien lo que es. Enseguida (sobre mi firma), composición en que duplico otro petroglifo localizado en la misma zona… Diríamos: dos personajes sentados frente a frente, pero dando la cara a la Nación. 



     



                                           

                                                         
                                                                 
Colombia – Bogotá  –  Semana de la Paz – Septiembre de 2012
Nota. Publiqué el poema por primera vez con el título «La paz se hace bailando», en PalabraObra, Libro del Año (1995) de la Organización de Estados Iberoamericanos –OEI–. Figura también en mi libro Poemas – Antología, Colección «Viernes de Poesía», Nº 16, Departamento de Literatura, Universidad Nacional de Colombia, 2003; y en muchas otras publicaciones. La versión actual tiene modificaciones. Desarrollé el tema en 1997 en el artículo  “Un rito para hacer la paz”, en Etnicidad y Religión, v.II, págs. 79-127, Instituto Colombiano de Antropología, Bogotá.
 

La educación que tenemos roba a los jóvenes la conciencia, el tiempo y la vida. Claudio Naranjo


la-conciencia-el-tiempo-y-la-vida/ Published on junio 25th, 2013 by Pepón Jover in Búsqueda interior, Cuadrantes, Primer cuadrante, Temáticas, Transformación personal Fuente: Web Islam.

Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo. Cuenta que estaba bastante "dormido" hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó a Claudio Naranjo como parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen. Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

-Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta? -La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser. La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida. El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona. -¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos? -La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda. -¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente? -Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual. La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente. Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores. -A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse? -Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón. Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia. La clase política no está dispuesta a apostar por la educación. -La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión? -Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza. -Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos. -Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora. Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos. La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta. -¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas? -Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos. -Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte? -En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora. A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria. 

Más información sobre Claudio Naranjo en http://www.fundacionclaudionaranjo.com - See more at: http://www.despertarintegral.com/2013/06/la-educacion-que-tenemos-roba-a-los-jovenes-la-conciencia-el-tiempo-y-la-vida/#sthash.sprzHNu3.dpuf


miércoles, 26 de marzo de 2014

EL PLACER DE PENSAR. Individuo y sociedad. Por: Alejandro Jodorowsky

Los problemas individuales son semejantes a los problemas sociales. A veces es necesario ver a la sociedad como un individuo y al individuo como una sociedad.

Comienzan felices una unión amorosa y poco a poco, sin darse cuenta, la van degradando con pequeñas frases hirientes que, con el tiempo, se transforman en francos insultos para terminar un día en agresiones tan virulentas que espectadores circunstanciales se preguntan cómo una pareja puede resistir tan horrible relación. Sin embargo, el hombre y la mujer, irreversiblemente deformados, continuarán hasta el fin, a veces trágico. de una relación que por grados, poco a poco, se ha hecho un infierno… Así también puede suceder en cualquier actividad colectiva: la decadencia llegará tan gradualmente que los ciudadanos, inconscientes del cambio, se encontrarán de pronto en una situación capaz de aniquilarlos. No se trata de que el caos se ordene de golpe: una vez comprendido el peligro hay que remediarlo, fase por fase, sin impaciencia pero con firmeza, hasta establecer la situación ideal.

Buscando una situación confortable, física o mental, adoptamos un sistema de vida que nos aleja de la naturaleza, exterior o interior. Con el transcurso del tiempo nos habituamos a este paraíso artificial y, al reproducirnos, legamos a nuestros hijos esta ilusión como si fuera un mundo verdadero. Cuando llega el momento en que la realidad nos embate crudamente, ya no sabemos cómo luchar y somos demolidos por la nueva situación. Es nacesario aprender a ver las cosas con total objetividad. Observar la corrupción, conocerla, no significa entregarse a ella. Cerrar los ojos y los oídos ante una crisis no significa solucionarla. Debemos, en todo momento, adiestrarnos a sobrevivir. Y un método muy útil para esa sobrevivencia es tomar en cuenta que siempre hay seres humanos dispuestos a devorarnos, por muy buenos y justos que seamos.

Desarrollarnos hasta alcanzar el límite de lo que podemos ser es normal y deseable. Pero cuando la ambición desmedida nos lleva a obtener cosas inútiles, podemos, creyendo avanzar, precipitarnos a un fracaso. En condiciones normales no deberíamos hacer esfuerzos ni preocuparnos por alcanzar el nivel para el que estamos destinados. La semilla lleva en sí el programa que cumplirá hasta ser un árbol determinado que no dará ni una hoja ni un fruto de menos o de más. Lo cierto es que debemos luchar no por “ser” sino por impedir que accidentes exteriores nos desvíen y nos impidan realizarnos… Cuando vemos otros individuos, organismos, sociedades, que sentimos más poderosos que nosotros y pretendemos imitarlos sin tener las fuerzas necesarias para eso, terminamos cayendo en su área de poder y pasamos a formar parte, con orgullo ingenuo, de un mecanismo que nos despersonaliza y aniquila.

ALEJANDRO JODOROWSKY

domingo, 23 de marzo de 2014

UN MANIFIESTO POR LA EDUCACIÓN. Por: Claudio Naranjo

Estoy convencido de que la educación es nuestra mejor esperanza, pero de ninguna manera la educación que tenemos. Tenemos una educación para que nuestra próxima generación se nos parezca, pero nos urge tener otra que nos ayude a evolucionar. Necesitamos una educación para trascender la mentalidad patriarcal, raíz de casi todos nuestros problemas colectivos: una educación que nos inste a dejar atrás modos de pensar y vivir peligrosamente obsoletos.

Nuestra vida civilizada surgió como respuesta a un hecho cataclísmico: el calentamiento y desertificación que sucedieron al fin de los glaciares durante nuestra tardía prehistoria. Los territorios del actual Sáhara, el cercano Oriente y las estepas rusas fueron un oasis verde, algo así como un jardín del Edén, hacia el fin de nuestro último periodo glacial. Con el calentamiento y menor rendimiento agrícola, la adaptación de sus habitantes a la vida sedentaria dejó de servirles y, para sobrevivir, debieron volverse nuevamente nómadas, además de violentos e insensibles. Nosotros somos sus descendientes: tales bárbaros invadieron, civilizaron o reemplazaron a las poblaciones antiguas de Europa, India y el lejano Oriente.

Decía Gurdjieff que los problemas de la humanidad derivan de que los humanos, siendo tricerebrados, no consiguen conciliar sus tres cerebros, y ha descubierto la neurofisiología un cuarto cerebro -la corteza prefrontal- que sirve de asiento de la humanidad por su función integrativa del intelecto, la emoción y la instintividad. Tótila Albert creía que los problemas del mundo derivan de la desarmonía entre nuestras tres personas interiores. Gran parte de mi trabajo ha sido inspirado por las ideas de Gurdjieff y de Tótila Albert, quien, yendo más allá de Bachofen (historiador suizo que descubrió el matriarcado), planteaba que nuestra historia ha atravesado una etapa de nomadismo original filiarcal (en que dominaron los valores de la juventud y la instintividad), luego la etapa matriarcal del Neolítico y finalmente la era patriarcal, iniciada hace unos 6.000 años. Planteaba también que estas tres formas de vida fueron la respuesta a las situaciones traumáticas, y que ya es hora de que nos tornemos en hombres completos, en cuya vida y mundo interno se establezca un abrazo a tres entre Padre, Madre e Hijo. Tótila Albert pensaba que tal sociedad sana sólo podría alcanzarse a través de la realización de la plenitud trinitaria en el corazón de muchos; lo que entrañaría un cruce colectivo de un Mar Rojo de la consciencia: un proceso de búsqueda, sanación e iluminación generalizado del que dependerá que dejemos atrás nuestra condición crítica. Yo he traducido su lenguaje de las tres personas interiores a uno que contempla tres amores: el eros o amor-goce, que se expresa en el amor a sí mismo; el ágape, benévolo y materno, que subyace al amor al prójimo; y el amor-respeto o philia, que deriva del amor del niño hacia el padre.

 En La civilización, un mal remediable expliqué la mente patriarcal como un desequilibrio en el cual se ve exaltado el amor-respeto (que mira hacia los padres, las autoridades y los ideales), se eclipsa y falsifica el amor materno y se criminaliza el eros. Por ello vengo proponiendo una educación trifocal dirigida a las partes padre, madre e hijo de nuestras mentes. He sugerido, también, que a la actual educación eminentemente intelectual que ofrecen nuestras escuelas se incluya una educación del corazón que no olvide su aspecto emancipador y la relevancia de la felicidad. Para esta transformación será vital la educación de los educadores a través de un método profundo, eficaz y rápido. Y es éste, diría yo, mi más significativo aporte.

Años atrás me sentía como un campesino que, después de mucho tiempo cultivando su tierra, se encuentra con un tesoro: una planta cuyo jugo pudiera matar al dragón que asola la comarca. De pronto, me vi habiendo inventado lo que hacía falta para una transformación rápida y masiva de la educación en Occidente. Me parecía obvio que nuestra salvación depende de un cambio de conciencia y que sólo la educación podría permitirlo: está en nuestras manos llegar a educar seres más sabios, benévolos y libres que nosotros. Pero ahora me parece que, más bien, tal transformación podría ser posible. Pues hay resistencias, ¡y qué resistencias! Ni son muchos quienes quieren el cambio de la educación entre los profesores, cansados y desmotivados, ni parecen quererla los ministerios. No la esperan ya los estudiantes, y menos aún la anhela el imperio comercial global. Así, tenemos la visión, la metodología y hasta la estrategia, pero sabemos que la educación sólo podría cambiar si llega a haber suficiente voluntad política a través de la maduración de la conciencia de los poderosos; o si llega a haber consenso en la opinión pública, de cuya legitimación -más tarde que temprano- todo depende.

Les hablo, pues, a las autoridades, que tal vez algo pueden hacer en vez de rendirse al imperio comercial pseudo-democrático de Mamón. Les hablo a los profesores, instándoles a que dejen atrás su resignación y se hagan agentes de un gran sueño. Les hablo a los potentados anodinos, cuyo despotismo se oculta tras la máscara de un supuestamente democrático despotismo del mercado; y les hablo a los funcionarios de los grandes organismos del comercio global, con la esperanza de comprender colectivamente cómo no sólo nos convendría a todos, sino a ellos mismos, cumplir con la responsabilidad que nos cabe de velar por el rumbo de nuestra nave espacial Tierra.

CLAUDIO NARANJO.

viernes, 21 de marzo de 2014

EL INSTINTO MATERNO ¿EXISTE?. Por: Laura Gutman

El “instinto” de proteger, cuidar, nutrir  y amparar  a un hijo, sólo puede manifestarse en la medida que ese hijo exista y tengamos una relación amorosa con él. Ahora bien ¿necesitamos el instinto materno para quedar embarazadas? No, definitivamente no tienen nada que ver una cosa con la otra. Quedamos embarazadas porque somos fértiles, porque hemos tenido contacto sexual con un hombre y porque hace parte de la naturaleza humana.  El instinto aparece más tarde, cuando el niño nace. A partir de ese momento, hay un bebe necesitado de cuidados maternos que despierta nuestra capacidad de amar.

Pero, una vez que el niño ha nacido, ¿siempre aparece el instinto materno? ¿Por qué muchas madres no sentimos “eso” en relación a nuestros hijos?  Porque nuestra capacidad de protegerlo y ampararlo  depende de la represión sexual que hemos vivido a lo largo de toda nuestra vida, del desamparo en el que hemos permanecido sometidas durante nuestra infancia y  de la moral, el autoritarismo afectivo y la rigidez que aún hoy persisten y hacen parte de nuestra manera de ser. Es decir, una vez que tenemos al niño real en brazos, nos encontraremos con nuestra capacidad o incapacidad de cuidarlo, según nuestra historia emocional pasada, de la que generalmente no tenemos un claro registro. De todas maneras, la función maternante se puede aprender buscando referentes externos, siempre y cuando reconozcamos que nos resulta difícil responder a las demandas del niño pequeño.

En todos los zoológicos del mundo, se sabe que cualquier mamífera hembra criada en cautiverio, tendrá pocas chances de concebir y dar a luz a su cría. Luego, si lo logra, difícilmente “la reconozca” como propia y posiblemente tenga dificultades para amamantarla y protegerla. Pero los cuidadores del zoológico la ayudarán, y la cría normalmente sobrevivirá. Lamento estas comparaciones, pero a las mujeres nos sucede algo parecido: atravesamos los embarazos totalmente despojadas de nuestro saber interior y luego parimos en cautiverio: atadas, pinchadas, amenazadas y apuradas. Entonces lógicamente, inmediatamente después de producido el nacimiento, nos sucede que desconocemos a nuestra cría. Las madres tenemos que hacer un esfuerzo intelectual para reconocer a ese hijo como propio, con la culpa y la vergüenza de pensar internamente que quizás no poseemos ese valioso “instinto materno”.

¿Puede una madre tener una fluidez extraordinaria para responder intuitivamente  a las necesidades del bebe? Sí, claro, ¡pero tiene que provenir de una infancia ideal! Si hemos recibido suficiente amparo, contacto corporal, palabras cariñosas, mirada exclusiva, pechos, disponibilidad emocional y explicaciones a lo largo de toda nuestra infancia, es mucho más probable que respondamos instintivamente a las demandas del niño pequeño. Caso contrario, necesitaremos apoyos externos que nos guíen hacia el amor,  y nos liberen de los prejuicios.

Laura Gutman

martes, 11 de marzo de 2014

LA VERDAD SIEMPRE ES SALUDABLE. Por : Laura Gutman


Todo conflicto entre adultos, se construye a partir de alguna verdad interna que un individuo guarda para sí mientras que el otro ni sospecha de su existencia. Para colmo, a veces esas “verdades” personales, tuvieron su origen en secretos familiares que hemos perpetuado a través de varias generaciones, y que se organizaron alguna vez con el estúpido propósito de que no se sepa algo….relacionado con el amor. La bisabuela que se casó embarazada (por amor) y que huyó a otro pueblo donde fue odiada por la suegra que luego humilló a sus nietos que crecieron sin saber qué había sucedido. 

Las mentiras familiares son así: Heredamos no sólo unos cuantos secretos que cobijan amores pasionales, sino también el hábito de no decir y la necia costumbre de no confiar en los demás. Hay algo aún peor: tampoco confiamos en nuestros sentimientos y mucho menos en nuestras percepciones, sino que nos dejamos llevar por opiniones ajenas. Por lo tanto, ¿Cómo contarle a alguien la verdad si no somos capaces de abordarla? ¿Cómo saber de qué se trata eso que recordamos a medias, que no preguntamos, que nos angustia o que el destino nos devuelve en cada escena cotidiana? Además, tenemos miedo de someternos a las evidencias, porque le otorgamos a esa “verdad” chiquita y sencilla, atributos extraordinarios.  Creemos que si alguien se entera, el mundo se va a derrumbar. Pero resulta que no. No se derrumba nada. Que nuestro padre haya sido alcohólico, que nuestra hermana sufra un retraso mental, que seamos bulímicos, que nuestro hijo se haga pis en la cama, que tomemos ansiolíticos, o que nos hayamos endeudado más de lo habitual, no provocará el caos universal. Al contrario. No pasa nada. 

En la medida que estemos aferrados a no compartirlo con nadie –a veces ni siquiera con nuestra pareja ni con nuestros amigos más cercanos- ese asunto no nombrado nos deja aún más alejados de nosotros mismos. Ese sí que es un desmoronamiento personal. Sepamos que la verdad siempre, siempre, siempre repara, cura, sana, alivia y nos hace más humanos. En cambio, si estamos aferrados  a los secretos con nuestros miedos a cuestas cuidando que nadie nos descubra, al pasar frente a un espejo, constataremos que estamos desnudos. Que eso que somos es imposible de tapar.


Laura Gutman

jueves, 20 de febrero de 2014

DE LA PERVERSION FEMENINA. Por: Enara Amarillo




La mujer está excluida de la perversión por el simple hecho de estar castrada, tiene la amnistía de no ser perversa; el niño hombre se horroriza al ver y saber que podría ser castrado y se promete jamás serlo aquí ya sus acciones sin culpa aparente lo llevan a darse derechos que le permiten hacer sus “fechorías” una y otra vez. La mujer por otro lado se mantiene resignada en su posición castrada pues ya no tiene reversa, inevitablemente fue castrada; Sigmund Freud y el psicoanálisis en su época definió la perversión de esta manera siendo menester del  hombre y así su teoría permanece y se hereda hasta el día de hoy. 

La mujer ha luchado y sigue luchando de frente contra la cultura patriarcal, por su derecho al voto, por ocupar puestos y roles dados exclusivamente a los hombres, hoy  las mujeres son presidentes, médicas, abogadas, madres cabeza de hogar, líderes sociales y así esta opresión ha cesado. Ya las mujeres se reúnen para recibir el don de lo femenino y a través de él proveer al mundo de una energía única y santa que solo ellas pueden dar.

La mujer se ha dado este lugar de víctima y muy bien argumentado, pues los hechos las liberan de culpa ante los hombres opresores que se han adueñado del mundo con infame violencia de todo tipo, se han expandido oprimiendo a la mujer con su perversión dándose derechos sexuales, intelectuales y hasta morales; la iglesia católica tiene un Papa sin Papisa, la santa institución dirigida por grupos de hombres le dan prioridad a un pájaro blanco para completar la santísima trinidad que a la mujer virgen y madre, mártir del dolor de su único hijo, ella es medio, es virgen y es ascendida y premiada por el Altísimo PADRE por este lugar y tales cualidades. Generaciones de mujeres maltratadas, humanas que solo han podido ser madres educadas para ello, pues ya esta tan inconscientemente arraigada esta cultura en nosotros que no se concibe la mujer como otra cosa, no hay derecho a la espiritualidad solo a través del hijo hombre tal como María la Virgen, no hay sexo pues perder la virginidad es como perder el cielo y con la imagen de un Papa y unas monjas que lo sostienen de manera subordinada y pasiva mucho menos hay posibilidades de ser intelectual y materialmente concebidas como portadoras de conocimiento y mucho menos para crear y producir dinero.

Años y generaciones de estas mujeres han creado y sembrado en la mujer la frustración, una mujer ya frustrada enseña a su hija a no serlo a ser vengadora mientras que al hijo hombre quien ya por serlo tiene derecho a todo; pero existe en esta madre el miedo a que su hijo hombre sea como aquellos perversos por lo cual lo castra, la castración femenina se vuelve perversa cuando por medio del hijo hombre encuentra su realización por derecho de ser su madre y en su hija descargar su frustración haciendo de esta una vengadora de los hombres condenándola a repetir historias, consecuentemente esto produce mujeres solas que odian a los hombres, madres solteras que se convierten en madres invasoras al querer ser madre y Padre de ese hijo/a. La perversión femenina es más sutil porque no se ve, es una perversión silenciosa, pasiva, delicada y socialmente aceptada.

La perversión femenina tiene afán de conseguir algo que perdió y crea mujeres que salen a toda costa a realizarse, a ser reconocidas como iguales al hombre y  al demostrar que son iguales se convierten en esclavas de la cultura patriarcal, esclavas de castrar a sus hijos hombres y crear adultos niños, mamiteros incapaces de tomar su fuerza y ser hombres completos , a  tener que buscar la “teta” que les dé el sustento de esa madre indispensable, son los hijos que cumplen los deseos de su madre de expandirse por el mundo y ser millonarios a toda costa porque su éxito es el espejo del éxito frustrado de su madre, hijos triangulados que salen de casa a buscar una mujer igual que los someta sutil y amorosamente, que los inutilice, que lo haga obtener el amor que identifica y confunde con amor materno, hijos que nunca salen de casa porque mamá no tiene un esposo y su madre los hizo su hombre aquel que las acompañara hasta que la muerte los separe. Un hijo Frustrado que con su rabia contenida no se desarrolla y se queda niño y cuando tiene hijos no tiene como ni de donde dar ese masculino que su mamá posee y le retiene por miedo a la fuerza masculina distorsionada por años. Hijos que conquistan el mundo y compiten con el padre por el amor de la madre, un padre que no respeta el lugar del hijo y compite de frente con él. 
 
También crean las hijas vengadoras que perpetúan este tipo de trato al hombre, que han sido rodeadas de un coro de mujeres que odian a los hombres, mujeres absolutamente patriarcalizadas que se frustran al ser madres porque han acallado su instinto y la maternidad las encierra, las ahoga, las inutiliza y siguen siendo fieles victimas que alargan esta cadena, mujeres que no se conocen y no saben que sus hijos no son suyos, no son objeto de creación de sí mismas.

La perversión femenina es la correspondencia con la posición de víctimas, claro que lo han sido, mamá y papá profundamente frustrados y abusados, abusan de la niña, intelectualmente con sus conceptos de la vida, su concepción de género y la estructuración impuesta del pensamiento; emocionalmente con el abuso del corazón de la niña, pues esto no tiene genero un niño/a se hace fiel a la tristeza, la alegría, el dolor y al mundo emocional principalmente de su madre y ella ignorante de esto descarga esto en ella, así ella reproduce estos sentimientos de inferioridad, de carencia y de falta porque su condición femenina ya los tiene; sexualmente es la castración más común pues la mujer tiene derecho a ser santa o puta y si es santa no tiene derecho a lo material, a lo creativo y si es puta no tiene derecho al cielo, un dilema interno bastante complejo porque como lidiar en estos opuestos tan arraigados en ellas, en la familia y la cultura; ya dentro de esta dinámica de maltrato la madre no tiene como proteger a su hija, por lo cual el hombre y en muchos casos el padre o familiares hombres cercanos llegan a abusar sexualmente de ella  y finalmente el abuso material es no tener acceso a crear y ganar dinero por su talento creativo y así solo se puede ser esclavo de algo que jamás será suyo, pues el talento creativo es la posibilidad de sembrar en el mundo y recoger lo que se da, es condenarse a la infelicidad.

La perversión femenina es no moverse de ese lugar de víctima, es justificar la frustración y el daño desde ahí, exigirlo todo por derecho y no dar nada a cambio, porque la posición de victimas exenta de responsabilidad, son otros los que deben hacerse cargo, es la justicia la que debe actuar a favor de este ser incapacitado para responder por sí mismo y darle todo sin flujo de vuelta y así lo único que se busca es perpetuar estas cadenas de abuso, porque donde hay un abusador hay alguien que es abusado, donde hay una víctima hay un victimario, donde hay un frustrado hay alguien que tiene lo que este no y la correspondencia se alarga, la competencia entre seres humanos y la guerra de géneros se justifica convirtiéndose en esclava de esperar que otros hagan lo que ella no puede.

La perversión surge de seres humanos frustrados que no pueden realizar su obra, de un mundo sin belleza que sin esperanzas se condena a ser lo mismo y a no cambiar, llevándose a  la muerte, día tras día esto genera más perversión, mas sicariato, mas expansionismo, mas encierro y más abusos sexuales, mas guerra; tanto hombres como mujeres tienen la posibilidad de desarrollarse completos. 

Hoy estamos atravesando un cambio profundo en el mundo, la cultura patriarcal se derrumba a pedazos, la mujer tiene el derecho y la responsabilidad de desarrollarse más allá de la envidia del pene que ya hoy es obsoleta en términos prácticos, pero para esto recogerse y caer en si misma quiere decir encontrar su don, dejar de llorar su perdida, desarrollarse más allá del reconocimiento, de la aprobación y en ese espacio vacío que contiene con sutileza generar cada momento un mundo más matristico mas no matriarcal, un mundo que le da a la mujer su lugar por derecho natural y no  imponiéndose ante un mundo en donde siempre se perderá y lo alimentara para seguir siendo víctima; así el hombre también descansa porque una mujer desarrollada ayuda al hombre a calmarse, nutre a sus hijos hombres y les permite ser adultos desarrollando su fuerza sin contener un león enjaulado, sin depredarlo; una mujer desarrollada es el don y el regalo más grande que le puede ocurrir al mundo de hoy porque hace un alto y desde su cambio se gesta un mundo más estético, más bello y pacífico.